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Episodio I

– ¿Ya viste a la nueva?
– No. ¿dónde?
– Por allá, mira…

Ya había pasado una semana del inicio de las clases. Lunes. Formación general. Ya estamos mas grandes porque ahora no formamos en nuestro patio sino en el patio principal, con todos los demás años.

Habían muchas caras nuevas ese año. Pero ninguna, ninguna de dulce como la tuya… solo veía como esperabas en un costado saber cuál era el salón que te correspondía, esperando que el profesor te de la indicación.

– ¡Qué sea en el mio! ¡Qué sea en el mio!
– ¿Te gusta no?
– No
– Vamos, yo se que te gusta… mira como la miras
– Cállate, que se va a dar cuenta.
– O sea que te gusta
– No, ya te dije que no Gómez
– Con suerte te toca de vecina de carpeta
– ¿De veras?
– No… ja ja ja ja ja… Si te gusta. Es un hecho

Y te seguía mirando, con un mandil de color un poco mas claro que el resto. Con ese peinado que nunca cambiaste durante el resto del año. Y con esa timidez que se confundía con sobradera. Cabellos negros y ojos mas negros aún.

La suerte estaba de mi lado. Te tocó en mi salón. No quedabas de vecina de carpeta pero al menos en la fila de al lado un par de sitios mas arriba. Te podía ver desde mi carpeta sin que te dieras cuenta…

– Hola.
– Hola…
– El profesor me dijo que tu me puedes prestar tu cuaderno para ponerme al día, porque la primera semana no vine a clases.

Mi corazón latía a mil. Pero mostrando mi mejor sonrisa te dije que si.

– Si, aqui está. Pero llévate también estos, para que puedas avanzar. Si quieres cuando llego a casa busco el resto y te los voy a dejar. ¿Vives en San Roque?
– No. En San Juan.

Caray… todavía no tenía permiso para ir a San Juan, sabiendo que está solamente a 5 minutos de aquí en el bus.

– No importa. Mañana te traigo el resto.
– Gracias.
– ¿Cómo te llamas?

– Te gusta, te gusta, te gusta.
– ¡Cállate! (entre dientes)
– Te gusta, te gusta, te gusta. Gritaba mas fuerte Gómez… ¡Qué pesado! ¡Qué pesadilla!

Episodio II

Han pasado varios años desde que llegaste al colegio. Varios años en los que hemos crecido juntos, en los que juramos ser amigos por siempre.

Primer día de clases nuevamente. Pero esta vez es algo triste. Al mirar las listas por salones me di cuenta que este año no nos tocaría estar juntos.

Sentí una mano en el hombro mientras verificaba por tercera vez las listas. Era Gómez.

– Has tenido tantos años para decirle algo y ahora que estabas dispuesto se te va la paloma
– No. Tu sabes que somos amigos… que me gusta mucho, pero me da pena que no estemos juntos en clases.
– No será lo mismo, pero a ver si así despiertas de esos sueños tuyos.
– Cómo a ti no te gusta…
– Si me gusta… digo, hemos sido compañeros tanto tiempo.
– ¿Gómez?
– Traquilo chochera… no choco con los amigos.

No, no era lo mismo.

Te miraba igual desde el patio en la formación, pero no era lo mismo. Extrañaba tu voz en clases. Extrañaba esa sonrisa. Extrañaba tu mirada. Extrañaba esas conversaciones en los laboratorios, o camino al auditorio.

Nos encontramos en algunas fiestas. Bailamos muchas veces. Nos reímos juntos. Hablábamos si, pero era diferente.

Episodio III

Tu vida y la mía tomaron rumbos diferentes. Al salir del colegio no supe mas de ti.

¿Te casaste? ¿Tienes hijos? ¿Eres feliz?

Cuántas preguntas y mas sin respuestas.

¿Dónde andarán ahora esos primeros amores juveniles?
¿Dónde están esos primeros amigos?
¿Dónde nuestros primeros confidentes?
¿Karolina, cómo estarás?
¿Gómez, que habrá sido de tu vida?

Amiga, amigo… esta noche los voy a buscar en Google, en Facebook, en LinkedIn. Y los voy a encontrar…

 

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