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Acabas de salir de una función de teatro. Una función en la que pensabas que todo estaba bien cuando de pronto, en mitad de lo que sería el primer acto, te dicen que la función ha terminado, porque el actor decidió no seguir…

Te sientas en un café cercano para encontrar una explicación al porqué todo se terminó tan pronto. Por qué el actor abandonó la escena y llegó luego a pedir la cancelación de la obra…

Afuera llueve…

Acabo de salir de una función de cine. Una película que se suponía fuera un romance, y resulto ser una mezcla de tragedia con película de horror…

Me siento en un café cercano a pensar en que nada es como te lo dice el cartel a la entrada del cine o la reseña de algún crítico. Que lo que para unos es risa para otros es llanto. A pensar en como Judy Garland pudo convertirse en la versión femenina de Freddy Krueger…

Los días pasan, se vuelven meses, años …

Regreso como todas las noches al café y te veo como siempre, sentada con tus gafas leyendo el diario y con tu cámara de fotos al lado. Cada día estás mas hermosa pienso. Encima de la mesa Le Monde y el NYT ¿Hablas francés e inglés? ¿Viajas mucho? ¿Eres periodista, fotógrafa profesional, modelo?

Algunas veces nuestras miradas se han cruzado en todo este tiempo.
Y esos ojos tienen la profundidad del mar, el calor del sol y la belleza de un alma sensible

Después de un tiempo empezaste a sonreír y no pude dejar de buscar esa bella sonrisa.

Y me acerqué una noche a ti. Y otra noche y otra noche y otra mas. Siempre en “nuestro” café. ¡Qué de conversaciones entretenidas! Cuántas preguntas, algunas con respuestas, otras con promesas, otras con silencios.

Compartimos memorias de recuerdos, viajes, personas… fotos nuevas y antiguas. Descubrimos que estuvimos en muchos lugares juntos, pero separados en el tiempo. ¡Y que no estuve en Cusco!

Te mostré mis historias, las leíste… y hasta pensaste un día que te había robado una del corazón, pero no, era del mio.

Me enseñaste palabras nuevas y divertidas. Y me enseñaste a pintar cielos grises de color azul.

Cierta noche te pasé a buscar y no fuimos al café… pero estaba tan nervioso que fuiste tu la que me llevaste a caminar porque no sabía dónde ir. Otra noche me presentaste a un grupo maravilloso de personas en un evento social. Lo que no me dijiste si es que algunos de ellos trabajan en los servicios secretos (y es que hacían preguntas y me miraban de ese modo).

Te fuiste de viaje… y aunque leía tus notas en el periódico dónde escribías, no podía dejar de sentir nostalgia. Bien, lo confieso ¡te extrañaba! no… es mas correcto decir que ¡te extraño!

Mil y una noches mas… y es ahora que regresas.
¿Me darás un beso?
Porque yo sí

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