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Tengo una vida muy ligada a las canciones… por una o por otra razón – llámese bendición o maldición – tiendo a asociar canciones a episodios, a etapas, a personas.

Por ejemplo, la cancion La Creación (Piero) me trae a la mente mis primeros días de escuela… el olor de cuadernos Loro recién comprados, con aquel plástico Vinifan forrados por mamá… libros nuevecitos. Días de manualidades pintando fideos de de colores para hacerle un collar por el día de la madre. Días de escuela cuando luego de la formación en el patio pequeño de nuestro colegio, nos íbamos al huerto que se estaba haciendo en aquel espacio donde no iba nadie… el olor de las semillas de rabanitos y las manos llenas de tierra húmeda.

O esta canción, cortina musical de un canal de tv, cuando por fin, a los 8 años, pude por primera vez un día sábado encender EL aparato mas importante de la casa, a las 11 de la mañana. Un televisor cuya marca no recuerdo pero si la secuencia de encendido… primero el boton rojo (sonidos crepitantes al interior de la caja de madera que adornaba el gran tubo), luego el botón negro para primero ver un punto brillante en medio de la pantalla, luego una línea horizontal, y posteriormente la pantalla en todo su blanco y negrísimo esplendor. Habían otros dos botones mas, pero creo que eran para el brillo y el contraste (si botones). Y arriba, allá donde yo no llegaba, el díal que hacía traca traca traca traca, para pasearnos por los dos o tres canales que había.

Daniel Santos, Los Panchos, Rolando La Serie, ocupaban esas mañanas de sábados y domingos en las que papá muy temprano prendía la radio y nos decía: “a levantarse que ya son las 10”, cuando no llegaban ni las 8. Aquellas mañanas domingueras en las que veía a mi papá cocinar, y de las que aprendí el gusto por la cocina



El Preso (Fruko y sus Tesos) marcó toda una época. Siendo yo el primo o el sobrino en medio de los generaciones, poco podía hacer en las fiestas de los grandes mas que mirar y escuchar y disfrutar. La Fania All Stars, Hector Lavoe, Willie Colon y muchas mas estuvieron presentes en las felices fiestas de cumpleaños, o en las grandes fiestas de año nuevo familiares, con aguadito del día siguiente incluido con el cebiche mas o la frejolada respectiva. Surquillo, Bellavista, Miraflores, Surco, Villa María. Todos lugares donde aprendí a conocer y respetar la Salsa. Creo que aprendí a bailar mirando en esas épocas.


En el 83 fue esta canción Perdí mi oportunidad (Cadillac) la que tenía mi cabeza ocupada… ¿con quien? Pues con aquellas que llenaban de ilusiones el corazón de un adolescente tímido. Amores platónicos, amores de colegio. Amores de catorce o de quince años… con los que llenaba páginas de páginas de mis diarios. Algunos han sobrevivido todos estos años y están alli, como testigos de aquellos momentos.

Luego vendrían Frank Sinatra, Michael BubleElla Fitzgerald… marcando otras épocas, otros rumbos, otros caminos, otros destinos, otros amaneceres…



Canciones que quedan, que marcan, que te pueden decir tanto con tan solo escucharlas. Porque es verdad, que escuchar una canción es volver a vivir los recuerdos asociados:

– Con esa canción me declaré…
– Con esa canción me cortaron…
– Con esa canción consolé tal o cual pena…
– Con esta salí adelante…
– Con aquella tomé la decisión mas importante de mi vida…
– Aquella la bailé tantas veces…
– Aquella otra la canté tanto para no llorar…
– Esta significa algo que no puedo describir…

Cada una de ellas es importante, es especial, es única.

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