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Desperté sabiendo que iría a trabajar. Era mi primera vez.

La noche anterior me lo habían comentado: mañana vamos a trabajar.

Creo que no pude dormir de pensar en como seria el trabajo de mi papá. Sabía que trabajaba en la Fuerza Aérea porque tenía varios uniformes: uno azul con botones dorados y algo que llamaba galones en los hombros y otro kaki, de faena le decía. Sabia que era el encargado de muchas cosas porque cuando nos mudamos a San Roque vinieron muchos jóvenes llamados avioneros a ayudarnos y todos le hacían caso diciéndole: “si mi técnico”. A veces pasaba horas mirando los catálogos de traía a la casa. Unos con figuras de partes de aviones en inglés la mayoría y otros con letras extrañas que después aprendí que era ruso, otros de cosas cuya característica era que todo era números y mas números. Se supone que repuestos de aviones.

Era un sábado. Tome mi leche de todos los días, la que habíamos comprado la tarde anterior en el establo cerca a Las Palmas, casi al final de San Roque, por unas chacras que hoy es La Virreyna. Comí los panes con mantequilla de la panadería Italia. Tenia que ser sábado porque los demás días estaba ocupado en el colegio. ¿O es que sería tiempo de vacaciones escolares?

Me habían escogido una ropa adecuada para la ocasión. Nada de polos, sino camisa. Nada de pantalones cortos, uno largo de vestir. Los zapatos mas lustrosos. Peinado con raya al costado con la infaltable Glostora en el cabello. (como odiaba ese menjurje que te deja el pelo tieso)

Recuerdo que salimos recién bañados y tomamos el microbus de color llamado cariñosamente ruta Venegas. Bajamos en Balta y de allí tomamos otro que nos llevó hasta el Estadio Unión. Y empezamos a caminar y a caminar y a caminar. Para mi que eran cuadras interminables. ¡Si que era grande el trabajo de mi papá!

Nos detuvimos frente a unas puertas de metal. SAT estaba pintado en el muro: Servicio de Abastecimiento Técnico. Vaya nombrecito. No entendía por el nombre de que se trataba. Pero sonaba muy importante.

Me dejo un papel lleno de números. Tenia que encontrar los números en un catalogo y ponerles una marca de papel en la hoja correspondiente. Buscar números y letras es algo sencillo. Código A1B2C3, screw 2 1/8″ y así por el estilo. Luego me dio a completar unos números en unas tarjetas de colores amarillo y verde. Luego me dio unas bolsas para contar tornillos que allí los llamaban bolt, otra con arandelas, otra con tuercas. Yo me lo estaba pasando de lo mejor. Estaba trabajando y lo mas importante, estaba pasando tiempo con mi padre.

La mañana pasó rápidamente y pronto fue la hora del almuerzo. Nos fuimos caminando por largo rato bajo un inclemente sol hacia un comedor cuyo olor, al paso de los muchos años, no he podido aún olvidar. Un olor a sopa de fideos inexplicable.

Salimos caminando por otro lado de la base aérea. Al final uno de los muchos amigos de mi papá nos dió un aventón a una plaza y luego de allí nos fuimos andando paralelo a la pista de aterrizaje donde pude ver de cerca a los aviones que estaban estacionados. Una experiencia memorable. Mi primer día de trabajo y yo estaba feliz de poder haberlo completado.

Me vino a colación este relato pues hace unos días atrás pude llevar a mi hijo a la oficina. Los tiempos han cambiado pero espero que mi padre se haya sentido como yo me sentí en ese momento: muy feliz. Feliz de compartir con mi hijo unos momentos del día. Feliz de poder llevarlo a la cafetería y almorzar juntos el menú del día. Feliz de subirnos a un bus y viajar conversando de lo que pasó en esas 8 horas que estuvimos “trabajando” juntos. Las historias se repiten. Esta vez no habían tarjetas amarillas o verdes, pero hubieron tarjetas de visita que ser ordenadas. No hubieron códigos de tornillos para el inventario, pero hubo una laptop con un programa de diseño para XBox para aprender a programar de manera básica juegos. Lo que si hubo, estoy seguro, fue ese contacto padre-hijo inolvidable. Los círculos se cierran, aunque el mio todavía no esta completo. Pronto vendrá mi otro hijo a completarlo en lo que será su primer día de trabajo.

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